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“El Valor de la disciplina”

04/08/2011 | 09:59 am

Por: Giuseppe Vaccaro

“¿Qué quieres ser de grande?” Preguntó mi Papá un día, cuando tenía ocho años.

Mi respuesta inmediata, fue: “Quiero ser bombero, Papá”

Y sin ningún temor a equivocarme, estoy seguro que la mayoría de mis coetáneos, seguramente habrán respondido lo mismo, en aquella época. Aunque no estoy seguro, si esa mayoría habrá actuado en consecuencia en pos de esa ilusión.

Yo, siguiendo las mías, las ilusiones de querer emular a mis héroes televisivos, de la serie  dominical “Emergencia”, de algún modo, alcancé mis sueños de ser bombero y sin entrar en los pormenores de rigor, puedo resumir, que fue dura mi formación, en la que la disciplina, jugó un papel determinante a la hora de desafiar por primera vez el “peligro”, disciplina que, formaría parte importante de mi vida, en los años sucesivos, hasta llegar a mi presente.

Para mí y ahora lo entiendo, fue importante aprender a no temer a lo que progresivamente fue significando el “peligro”, en el transcurrir de mis vivencias. Fue un paradigma muy bien marcado, con el cual he logrado vencer muchos temores en mi vida y con el que he logrado vencer muchas situaciones adversas.

Entendí que la disciplina, es esa capacidad de mantener en orden, no sólo las ideas, sino todo el entorno, con la puesta en práctica de una actuación ordenada y perseverante, para la consecución de los objetivos y que por más entusiasmo que se logre tener, es preciso hacerlo de una forma metódica y ordenada.

Indudablemente, es indispensable disponer de un orden que nos ayude a organizar las cosas de modo tal, que se pueda alcanzar el objetivo trazado, sin máculas, o por lo menos, con márgenes de error, mínimos y subsanables.

El valor de la disciplina, cuando no se obtiene desde pequeños, de grandes, se adquiere dotándonos a nosotros mismos de ese carácter necesario para mantener el orden y la organización, para llegar a la eficacia, cuando nos trazamos un objetivo.

Pocos, son capaces de ser autodidactas en esta materia y una buena mayoría, requiere de ayuda guiada que instruya y apoye el proceso del cambio de paradigma.

Desarrollar la disciplina, definitivamente, no es fácil. Requiere de buena voluntad, constancia y mucha introspección. La honestidad y la autocrítica, son fundamentales, para poder lograr, pacientemente, la actitud y la motivación, necesarias, para alcanzar el cambio.

Se logra a partir del momento en el que concientizamos los medios y las herramientas que poseemos y el buen provecho que saquemos de ellos. Cuando descubrimos que este valor, nos otorga la oportunidad de co-participar cívicamente con los demás, sin menoscabo de nadie; cuando nos preocupamos en mejorar nuestro modo de vida y nuestro entorno; cuando logramos pensar que con paciencia y tesón, alcanzaremos las metas más anheladas; cuando, sobretodo, podemos esforzarnos por desarrollar esas capacidades innatas en nosotros, desplegando, sin miedos, nuestras propias capacidades y habilidades.

Al final, luego del cambio, nada mostrará mejor la disciplina de cada quien, que la forma propia de hacer las cosas.


GIUSEPPE VACCARO.
CONSULTOR-ESPECIALISTA





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